El «Proyecto Agua» de Proem Aid, una manera maravillosa de reconciliar a los refugiados con el mar

Manuel Blanco, Enrique Rodríguez y Julio Latorre, son tres bomberos sevillanos que han adquirido la categoría de héroes, después de haber tenido que enfrentarse a la justicia griega a causa del rescate de refugiados que realizaron en la isla de Lesbos en agosto de 2016, un proceso en el que afortunadamente fueron declarados inocentes. Los tres estaban en este complicado territorio, marcado por el drama de la inmigración, trabajando con la asociación sevillana Proem Aid, integrada por profesionales del mundo de las tareas de salvamento.

Una asociación que desde el año 2016 pone en marcha un precioso proyecto, que bajo el nombre «Proyecto Agua», busca que los niños y adultos que viven actualmente en campos de refugiados en Grecia, pierdan el miedo al mar, un elemento al que inevitablemente les une una experiencia traumática. Muchos de los niños que en la actualidad esperan la regularización de sus familias en los campos de refugiados no habían visto nunca el mar hasta aquel día en el que se subieron en inseguras embarcaciones para buscar un futuro mejor desde sus países de origen, donde el hambre, la miseria y la guerra les pisaba los talones.

«Con el Proyecto Agua, pretendemos por una parte romper la rutina de los campos sacando un rato a los niños de allí y por otra parte que pierdan el miedo al mar mediante juegos. Se trata de que se reconcilien con el mar», cuentan desde la propia asociación.

El proyecto se desarrolla principalmente con niños y adultos que se encuentran en el campo de refugiados de Pikpa, en Lesbos, donde colaboran como voluntarios con la asociación personas llegadas de todos los puntos de la geografía española. Es el caso por ejemplo del sevillano Jacobo Díaz-Jargüin, coordinador técnico de la Escuela del Agua, un centro referencia en toda Andalucía en el mundo de la enseñanza de la natación y actividades acuáticas que se encuentra en la localidad sevillana de Gelves.

Este año Jacobo -un enamorado del mundo del surf- ha decidido brindar su colaboración solidaria con el proyecto, ya que le une una estrecha relación con algunos de los miembros que han impulsado la asociación desde Sevilla, a los que incluso enseñó en su día a perfeccionar sus técnicas de natación para poder afrontar con garantías las pruebas físicas de acceso al cuerpo de bomberos. Jacobo trabaja en un centro que desde hace más de cuatro décadas ha enseñado a nadar a bebés, niños, adultos y ha ayudado -utilizando las terapias acuáticas- a superar enfermedades y problemas de movilidad a personas que padecen todo tipo de dolencias, pero la experiencia que está viviendo en tierras griegas es algo que lo va a marcar para siempre, ya que se trata de conseguir que niños que han vivido una experiencia tan dura con el mar como protagonista, pierdan el miedo a esa inmensidad azul. «Estoy aprendiendo mucho, tanto de los propios niños como del resto de voluntarios, recomiendo al cien por cien esta experiencia», explica el sevillano quien además asegura que «es maravilloso ver como los niños se esfuerzan, escuchan y progresan aprendiendo muy rápidamente, gracias al Proyecto Agua valoramos de otra manera todo lo que tenemos en nuestro entorno, familia, casa, amigos o el trabajo, algo con lo que ahora estos niños no pueden ni siquiera soñar».

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