Aprender a nadar antes que a caminar

Hace más de cuatro décadas nació una iniciativa única en toda la provincia de Sevilla. Bajo un nombre al mismo tiempo tan sugerente y tan clarificador como el de «Escuela del Agua», Maribel Hierro, su directora, luchaba por conseguir un objetivo muy claro; lograr que grandes y pequeños perdieran para siempre el miedo al agua y consiguieran aprender a nadar jugando. Poniendo en marcha un método pionero en la educación psicomotriz infantil acuática, que se ha convertido en un auténtico referente a nivel nacional, en la Escuela del Agua han aprendido a nadar en todos estos años más de 15.000 niños.
La apuesta de la escuela ha sido muy clara desde el principio, contar con un equipo de profesionales formado por profesores de diferentes titulaciones (Educación Física, Magisterio o Educación Especial), que destacan por su gran vocación y por estar continuamente actualizando sus capacidades. A cada niño que está en el agua lo acompaña un profesor, su profesor, creándose entre los dos lazos muy difíciles de romper, adaptando siempre el ritmo de aprendizaje a cada caso concreto. Incluso niños que todavía no han aprendido a andar, ya que desde los tres meses pueden entrar a formar parte de la escuela, aprenden a flotar y a darse la vuelta en el agua, ofreciendo así mucha tranquilidad a sus padres, que saben que su hijo posee una serie de habilidades y confía en sí mismo.
En muchas ocasiones las personas o los niños que tienen miedo o algún tipo de fobia al agua, sufren este problema generado por una mala experiencia o por haber accedido a un método de aprendizaje impersonal. Entrar en la Escuela del Agua es hacerlo en un hogar, donde desde el primer día los más pequeños terminan perdiendo el miedo, principalmente por una razón; porque se divierten aprendiendo. «Pido a los padres que no esperen para que su hijo aprenda a nadar quince días antes de irse de vacaciones, eso es un grave error, porque cada niño necesita su ritmo de aprendizaje», explica Maribel Hierro.

Terapias acuáticas 
Numerosos estudios demuestran que el agua es un lugar magnífico para llevar a cabo todo tipo de terapias, tanto con niños que padecen determinadas enfermedades como para adultos con movilidad reducida. En la Escuela del Agua también se articulan clases personalizadas para niños que sufren parálisis cerebral, síndrome de Down, Asperger, autismo y otras dolencias. «Tenemos adultos con movilidad reducida que cuando terminan su clase no se quieren ir, sueñan con el agua, se mueven mejor en el agua que en tierra, al igual que muchos niños que padecen enfermedades», cuenta Maribel.
Todos los ámbitos acuáticos están presentes en este centro deportivo, donde en la actualidad también acuden triatletas que quieren aprender la técnica o deportistas de alto nivel a los que se les realiza un seguimiento en el agua completo. También destacan las clases a embarazadas.
Hay un componente sin en el que este centro no sería el mismo, y es que hablamos de una empresa de carácter familiar, en la que el amor al deporte rebosa por todas sus vertientes. La natación está en el ADN de la familia Díaz Jargüin-Hierro, ya que Javier, el marido de Maribel, fue nadador de alta competición, entrenador y seleccionador. Sus hijos, Javier, Jacobo, Juan y Rafael, también han nacido prácticamente en una piscina y en la actualidad son los continuadores del sueño que un día tuvo su madre, Maribel, que a día de hoy, con una energía rebosante, sigue siendo el alma de la escuela.
«Nuestros lemas son muy claros, nadar, jugar, disfrutar y aprender, siempre persiguiendo como objetivos principales la seguridad, supervivencia y la salud. A los adultos les tengo que decir que nunca es tarde para aprender y olvidarse para siempre de las fobias», explica la directora de la Escuela del Agua.

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